(ya no soy) El último de los Brenman

Todos se agolpan para saludarlos: uno de kipá, uno de anteojos culo de botella, una que parece madre de plaza de mayo y muchos señores con sombrero. Pero ellos están en sus propios asuntos. Linda con la mirada hacia abajo, rehuye de la lente con timidez. Joaquín mira desconfiado y con algo de miedo en sus ojos. Quizás porque sabe que una etapa de su vida termina para siempre e ignora lo que le depara la vida de casado.

Los preparativos fueron extenuantes, sobre todo porque Freide le hizo la vida imposible a Linda: le estaban robando a SU YANKEL.
Continue reading “(ya no soy) El último de los Brenman”

Socios

En mi post anterior me quedé con ganas de contar un poco más sobre mis actuales socios. Es que son fundamentales a la hora de explicar este sabático y, mucho de la persona que soy hoy.

Primero Guy. Si voy a hablar de él, es imprescindible remontarme a una carta que le escribí hace muchos años. La carta empezaba así: “Y hay una punta de cosas que te quiero decir a vos, el israelí más argentino que conozco. El que seguramente prepara mejores asados y se tomó más cafeses en Buenos Aires que el que se cree más porteño de todos los porteños.”. Es que es así: yo no se si, como dicen a veces, los argentinos y los israelíes se parecen o si Guy es el primer caso de un tipo que, habiendo nacido en Israel, sin ninguna conexión con la Argentina y habiendo venido a vivir a este país ya adulto, sea tan difícil de distinguir de un argentino de pura cepa.
Continue reading “Socios”

Sabático

Esta semana empecé un año sabático. Sí, así como lo escuchan. Eso de no trabajar. Lo logré. Llegué.

Dice Wikipedia sobre el año sabático: “Su origen se remonta a siglos atrás, cuando los hebreos se tomaban el séptimo año de la cosecha para el descanso. El año sabático era una costumbre agrícola muy respetada y permitía dejar la tierra sin trabajar para su reposición, en barbecho, después de 6 años consecutivos de cosecha.”

Bueno, yo llevo 23 años sin dejar descansar la tierra. A los 16 empecé a trabajar. Y ahora tengo 39. Empecé vendiendo stickers. Unos que venían en rollitos.

Y después me metí a trabajar en una agencia de Turismo, que se llamaba Turplata. Vendían muchos pasajes para ferias en Europa. Pasajes de Swissair que para mí era la cosa más sofisticada a la que un hombre podía aspirar: UN PASAJE DE SWISSAIR. El dueño de la agencia se llamaba Francisco Lanzano o también Tito Berisso. Vaya uno a saber por qué tenía dos nombres este tipo, pero al tiempo de trabajar en Turplata armándoles un mailing para los clientes, entendí que Tito Berisso y Francisco Lanzano eran la misma persona.
Continue reading “Sabático”